«El mito de Sísifo» toma su nombre de la antigua leyenda griega de Sísifo, quien fue condenado por los dioses a empujar una roca cuesta arriba solo para verla rodar hacia abajo una y otra vez. Camus utiliza esta historia como una metáfora para la condición humana, argumentando que la vida en sí misma es absurda y carece de un propósito intrínseco.

En el libro, Camus argumenta que enfrentamos un conflicto fundamental: por un lado, tenemos un deseo innato de buscar un significado trascendental y sentido en nuestras vidas, pero por otro lado, nos encontramos con un universo que es indiferente y carente de sentido objetivo. Este choque entre nuestras aspiraciones y la falta de un propósito externo crea una tensión existencial.

Camus sostiene que, a pesar de esta falta de sentido, debemos rebelarnos contra el absurdo y encontrar nuestra propia forma de significado en la vida. Propone que el verdadero desafío radica en aceptar el absurdo y vivir plenamente en el presente, en lugar de buscar respuestas definitivas o soluciones trascendentales.

El autor argumenta que Sísifo, a pesar de su condena eterna, puede encontrar un tipo de felicidad en su esfuerzo continuo. Al abrazar su destino absurdo y encontrar un propósito personal en su tarea interminable, Sísifo desafía a los dioses y encuentra una forma de libertad y significado en su propia existencia.